lunes, 12 de agosto de 2013

Contemplación

Desde la cima del abismo
me siento y observo hacia la profundidad,
en compañía de la copa ponzoñosa de la eternidad,
junto a fuegos fatuos caliento mi cuerpo
y lentamente bebo, de aquella calma eterna
para poder observar.

A los pies del abismo, la gente vive
cegada en su miseria putrefacta,
ahogados con los vahos infernales,
de lo que ellos llaman ciudad.
Sin darse cuenta de nada, 
vacíos,
inertes,
siempre en la búsqueda de aquél lugar
que los terminará por asfixiar.

Se pasan la vida entera en búsqueda
de aquello que nunca llegará.
Creen que en la fama y la gloria
podrán soportar el peso del olvido.
Incluso en el amor.
Ingenuos.
Nada perdura.
Todo se derrumba.
Reyes,castillos, montañas,
amores fieles y románticos,
hasta la propia luz de las estrellas,
todo acabará.

Al final de todo en la vida
solo queda esperar.
Contemplar la hora de la muerte
acompañado del cáliz de la eternidad,
y bebiendo
esbozarle una sonrisa 
cuando te mire a la cara
indicando tu hora final.

Miguel Vidal.  Proyecto de verso libre. 

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