domingo, 18 de agosto de 2013

Pantano

Las consecuencias están sobre la mesa,
el destino ya jugó sus cartas, y
el croupier espera paciente, mi respuesta
para volver nuevamente a repartir.

A veces la vida requiere sacrificios,
aunque el sacrificio sea el hundirse en en pantano
y ahogarse dentro con sus aguas putrefactas,
hasta sentir la muerte recorrer apaciblemente
las que antes fueron mis entrañas
y oírla degustar el sabor de mi sangre estancada.

Te daré el honor de brindarte mi ser
corpóreo y etéreo
deléitate con ellos estimada muerte,
pero no serás tú la que me quitará el hecho
de haber disfrutado
mi última jugada en la mesa del destino.

A los míos, lo único que pido
post mortem
es que no se olviden
de la moneda
bajo la lengua;
Caminar cien años por una muestra de cortesía
siempre es algo que prefiero evitar.

Miguel Vidal Ojeda




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